lunes, 7 de julio de 2008

SIN EMOCIONES NO HAYCONOCIMIENTO

| |

Ella lleva un bolso verde que brilla como la hierba cuando llueve. Lo bambolea con la mano derecha y te mira con una sonrisa irónica, escéptica. Recorre los pasillos con aire de aburrida pero dignamente. Cuando la miro, creo que algo se nos escapa y no obstante intuyo que esta ahí, que debo darle vueltas y seguir mirando ese bolso verde.

Sin red humana, sin emociones, las ideas se nos quedan en carpetas. Son ideas bien construidas y montadas, pero que no han fluido mas allá de nuestro espacio propio, nada construyen. Aun cuando hablamos de territorios, de espacios urbanos, solo hacemos referencia a pensamientos sobre ellos, y cuando los investigadores estudian lo que imaginamos que es el territorio, no hacen mas que examinar sus proyecciones mentales. En realidad, nadie contempla el territorio en sí, el terreno del surgen todas las manifestaciones, con las consiguientes trágicas consecuencias.

Aunque aquello que acostumbramos a llamar territorio es universalmente valorado y objeto de numerosas discusiones, permanece incomprendido o es comprendido de forma errónea o parcial. Un texto literario o biográfico, o una obra de arte a veces nos explica mas que una investigación sesuda. Debemos extender el debate sobre la comprensión del territorio y sus instrumentos de cooperación, hacerlos fluir, muñirlo con el día a día de los ciudadanos y de sus gobernantes.

Estas noches de calor intuyo que sin red de participación territorial, el conocimiento se nos queda corto, como encogido, débil, acobardado, aburrido, como a la chica del bolso verde. De alguna forma nuestras actitudes se fundan en la convicción neurótica de nuestras propias limitaciones, que trasladamos al espacio urbano, esta actitud nos niega toda esperanza. Aunque se nos ocurriera hoy pensar en posibilidades, bastaría un simple vistazo a lo que compone nuestra mente territorial, repleta de limitaciones, para apartar definitivamente toda esperanza, si no fuera porque conocemos la naturaleza del territorio y la posibilidad de llegar a realizarlo con certeza.

Pero la ciudad es real, tiene pasillos y redes por donde circulan no solo pensamientos, también ciudadanos, gobernantes, y bolsos verdes. Pese a todo, el mundo de hoy es sumamente emocionante. Sin conocimiento no hay red ni emociones, sin red emocional no hay conocimiento.

0 comentarios: