jueves, 10 de julio de 2008

ECONOMIA: ¿CIENCIA ESTADISTICA Y FIABLE O CIENCIA HUMANISTICA?

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Cuanto mas tiempo convivo con los datos estadísticos de la economía mas comprendo la tremenda dependencia psicológica que hay alrededor de ella.

El 6 de julio del 2008 salió en un articulo del mundo los resultados de las previsiones que realizaron los “expertos” en economía en diciembre del 2007 para julio del 2008.

Se les pidió en diciembre del 2007 a 30 expertos en la materia que predijeran que ocurriría en julio del 2008. Un profano como yo pensaría que sus predicciones seria muy parecidas a la realidad. Yo me guiaria sobre como irá la economía, a seis meses vista. Me relajaría o no en función de sus opiniones.

Pero cual han sido los resultados a julio 2008:

BCE: han acertado de 30 expertos solo 1.
IPC: 0 expertos han acertado.
CAMBIO $-€: 1 experto ha acertado.
TASA DE PARO: 1 experto ha acertado.
PIB: 1 experto ha acertado
IBEX 35: 0 expertos han acertado.

Es decir, el 3,33 % de las opiniones de los expertos serían válidas.

Con dicho porcentaje de acierto, ¿Debemos hacer caso de las previsiones que han realizado para diciembre del 2008? ¿Los expertos realizan mediciones matemáticas o generan tendencias emocionales? ¿La economía es matemática o psicológica?

La verdad, pienso que la economía es matemática y estadística, una vez conocidos los datos. Pero a priori es puramente psicológica. Influye el estado emocional. La economía es un bipolar autentico. Si analizamos a la economía como si fuera un sujeto bipolar, veríamos que tiene episodios de manía y episodios de depresión. Según la intensidad seria un bipolar tipo I o bipolar tipo II. Lo importante es que cuando se encuentra en uno de los estadios su estado emocional retroalimenta su conducta. Y esto ocurre en la economía. Llevamos un década de un estadio maniaco. El estado emocional de manía es un trastorno mental consistente en una elevación anómala del estado anímico:

  1. Excitación, exaltación, sentidas como "presiones internas"

  2. Humor elevado: clásicamente eufórico, aunque también destacan irritabilidad, mayor reactividad y tendencia a ponerse facilmente colérico;
  3. Actividad sin reposo, agitación improductiva. Se empiezan varias cosas que no son acabadas
  4. Disminución del pudor, pérdida de inhibición, pudiendo llegar a actitudes de seducción y contactos sexuales excesivos, teniendo en cuenta que la persona en estado normal no habría deseado tener ese tipo de comportamiento
  1. Acceleración del pensamiento: nuevos y numerosos pensamientos pasan por la mente de la persona sin que ésta pueda detenerlos
  2. Dificultad para concentrarse, fácil distracción
  3. Trastornos del curso del pensamiento (disgresiones múltiples), pérdida del hilo de la conversación
  4. Fuga de ideas: dificultad para seguir el discurso de una persona que sufre de manía, ésta suele olvidar el tema inicial
  5. Logorrea: habla abundante, accelerada e imparable, siendo esto el reflejo de la acceleración del pensamiento
  6. Excesiva confianza en sí mismo
  7. Disminución de la necesidad de dormir sin que la persona sienta la fatiga asociada a esa falta de reposo. Esta falta de sueño es a menudo uno de los primeros signos de un episodio maníaco
  8. Sentimiento altruista: ganas de ayudar a los demás, hiperempatía
  9. Hipersensibilidad afectiva y sensorial
  10. Labilidad emocional: pasar de la risa a las lágrimas con mucha facilidad;
    Negligencias en la alimentación o en la higiene.
Los empresarios, los ciudadanos, los políticos, banqueros etc.... han vivido en un claro episodio de manía. Estaban fuera de la realidad.

Cuando en un sujeto en el periodo de manía se produce un acontecimiento que le produce un shock devolviéndole paulatinamente a la realidad al tomar conciencia de las consecuencias sociales así como del sufrimiento de sus familiares y amigos. Mientras transcurren estos episodios los familiares no pueden impedir la acción del enfermo, ya que este no se deja frenar ni aleccionar.

Esto mismo ha ocurrido. Es una década irreal. Como fue la infelizmente llamada década de los felices años 20 (década de 1920). Lo mismo que un paciente describe cuando deja un episodio de manía: “Fue un periodo en el que fui muy feliz, me sentía capaz de todo”.

El shock que nos ha devuelto a la realidad ha sido la crisis financiera.

Queremos devolver a la realidad al paciente. Pero hay que tener mucho cuidado sino queremos que llegue a un estado de depresión mayor.

Los expertos, el banco central español, los políticos, los banqueros, los constructores....Todos al informar sobre lo que ocurrirá lo que generan son intentos de modificar los estados de opinión. Y si pensamos que su función predicativa solo consiste en producir modificaciones de conductas futuras. Debemos entonces leer sus opiniones no con ojos de realidades sino con ojos de psicólogos conductuales.

Por tanto hay que tener mucho cuidado con la modificación de conducta. Si la realizamos mal llevaremos al paciente a episodios de trastorno depresivo mayor. Y salir de ahí alargará la enfermedad deteriorando mas la situación y alejándola del objetivo que es la búsqueda del equilibro del individuo.

SUERTE A MIS QUERIDOS EXPERTOS DE ECONOMIA O APRENDICES DE SKINNER.

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