jueves, 26 de junio de 2008

DIVISADERO II COLLAGE DE JUEGO

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Lo importante es que los agentes, los ciudadanos participen, se involucren en la vida urbana. Hay que establecer conexiones que permitan que las personas se reconozcan en los ecos y las rimas de la ciudad. Objeto y sujeto no pueden convivir ajenos uno del otro, este divorcio margina la ciudad de sus habitantes, el afecto urbano desaparece y la ciudad se convierte en un puro objeto mercantil, sin significado, solo con valor de venta y plusvalía.

Se trata de situar con cuidado las piezas urbanas, las escenas narrativas, como si estuviéramos haciendo un collage, pero repleto de conexiones potentes. La vida de las personas, física y mentalmente, están dentro del collage urbano, aunque se rijan por un orden diferente. Pero ambos ordenes no pueden estar divorciados. Ambos, objetos urbanos y sujetos urbanos, tienen que encontrar un pacto de entendimiento.

En la vida contemporánea ambos tienen ordenes diferentes, pero no tienen porque estar divorciados o mejor no tienen porque no entenderse, no colaborar entre ellos. Ambos deben descubrir las historias de cada uno a medida que avanzan. Al descubrir, reescribimos nuevos ordenes, buscamos nuevas formas apropiadas, estilos y movimientos.

Todos los símbolos y metáforas con las que culturizamos el discurso urbano llegan después, aparecen de una forma natural a partir de las historias que elaboramos, pero nunca empiezan antes. Existe un antes y un después, y el después es gozoso y culto, si el antes ha sido acertado.

Nuestro presente no está suspendido en el vacio, es posible que nos lo quieran hacer creer, pero no es cierto, hay un hecho urbano, una historia y unas formas detrás, que pueden ser mas o memos traumáticas o encontrar situaciones limites, no importa, en los momentos críticos divisamos el orden total y los guiños que nos manda , desde el divisadero. Yo pienso en imagenes, me coloco en una silla, y a veces pienso o vuelco mis sentidos en el exterior.

miércoles, 25 de junio de 2008

DIVISADERO COLLAGE DE JUEGO

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No hay estrella en el cielo que no podamos alcanzar. Hagamos posible nuestras utopías.

La urbanística está perdiendo encanto.La ciudad es como un tablero de juego donde las escenas, historias, conflictos y procesos forman un collage, que tenemos que aprender a traducir, con nosotros dentro, no podemos quedarnos fuera aunque lo intentemos.

Michael Ondaatje, usa la palabra Divisadero de una calle de la ciudad de San Francisco junto a la Marina. Divisadero se relaciona con divisar, pero también con dividir, dos términos contrapuestos, "falsos parecidos", da igual, ambos forman un collage, que podemos usar para jugar a entender la ciudad. Dividimos para divisar mejor o divisamos y fragmentamos o dejamos de mirar de lejos la vida urbana y jugamos la partida aunque se rompa en pedazos.

Me interesa la ciudad que esta fuera, las personas que están en los margenes, incluso aquí hay gente que lleva una vida bastante ordenada, bastante "burguesa", llenas de costumbres que también juegan: divisadero. En la ciudad el arte y el conflicto forman parte del juego, la vida y la muerte nos dignifican, cuando nos enfrentamos a los problemas y los trascendemos.

Me interesa la urbanística terapéutica, sanadora. Nos ayuda a ordenar. A veces no soluciona las cosas pero las clarifica, las divisa, descubre formas y estructuras ocultas, invisibles, intangibles que no se atienen a las reglas del juego convencional. Pero ahí hay juego y saben quien es Tolstoi.

El arte y la música contemporánea, el flamenco o el jazz o la danza son extraordinarios, desarrollan estructuras nuevas, otras lineas narrativas, otras formas de pensar y contar. La urbanística se ha vuelto muy conservadora, sigue una estructura narrativa como un guión prefijado. Todo esta impregnado de pereza.

lunes, 16 de junio de 2008

EXPERIENCIAS EMERGENTES

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Las Jornadas sobre Experiencias Emergentes Urbanas en la Región Mediterranea, celebradas los días 12 y 13 de Junio de este año, han pretendido abrir un espacio propio de presentación y análisis de actuaciones, con el objetivo de exponer aquellas e interactuar con aquellas acciones urbanas que tengan un carácter novedoso y periférico, por tanto, no exclusivamente mediático, ni burocratizado o consolidado, pero si repletas de un alto significado urbano y ciudadano.

Han sido Jornadas que han tenido que ver con la recuperación de valores, de acciones realizadas con valores. En primer lugar, el valor de la emergencia, que es un valor de cambio, de mejora inteligente y "refrescante" de la sociedad. No del cambio por el cambio, que no hace otra cosa que producir stress social y ruido inútil.

De alguna forma, la emergencia pacta por un lado con la quietud, con la consciencia del sujeto quieto y por otra, con el movimiento. Es un cambio urbano con conciencia interna, un cambio con inteligencia.

En segundo lugar con el valor de que las cosas se pueden hacer, que es posible, si usamos el talento y la estrategia, y reconocemos que también el azar y el caos moldean nuestros proyectos, pero aún así, podemos incorporarlos en los raíles adecuados.

En tercer lugar, el valor del compromiso, sin compromiso no hay acción y no hay razón. El valor del compromiso diferencia nuestras acciones y las hace útiles. No es la forma, ni al estética sin ética la que diferencia las acciones urbanas y las convierte en realidades proyectuales libres y justas.

Hubo también otros valores del los que se habló, como el valor de la invisibilidad, del vacio, del dialogo, y la concertación, o del valor del ambiente, y de lo intangible o el valor del lo liviano y lo escueto, y de otras cosas, pero hoy al escuchar a Juana la del Revuelo todo queda bien aclarado, sensibilidad con valentía, talento y ritmo, quien da más.

miércoles, 11 de junio de 2008

COLON IRRITABLE

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Ayer mi amiga Emi, con la sonrisa en los labios, me comentó que tenía "colon irritable". Cuando la deje y mientras recorría el largo pasillo hasta mi despacho, pensé "hay que ver lo que hacen los congresos, hasta estropean el colon". La verdad es que visualizar el ramillete de la memoria histórica da sarpullido: Carlos Sanjuán, Rafael Ballesteros, Enrique Linde, Pedro Villagaran, Rafael Granados, Isabel Aguilera, José Asenjo, Antonio Gomez de Sola, Antonio Juarez, Antonio Suviron.... No me extraña que a alguien se le haya ocurrido montar un Senado o una Fundación para la Memoria Histórica e incluirlos a todos, nos podrían dar consejos y más cosas, pero no nos irritarían el colon.

Debajo de toda esta extraña irritación hay latente un cambio generacional en un sentido amplio, no solo de edades, sino también de ideas y de valores. Por mucho que a algunos no lo entiendan el pensamiento y sus modos de organización no son propiedades de nadie, la vida anda a pesar de todos y el socialismo también y cada generación y cada ciudadano progresista tiene el derecho a impulsar sus ideas y a que su colon no se le irrite, aunque sus ideas molesten a los que se denominan padres o madres de la patria.

Claro que hay que tener en cuenta a la memoria histórica, pero no a quedarnos anclados en ella, los problemas que hoy tiene la ciudadanía tienen tal grado de complejidad y globalidad, que merece la pena que volvamos al presente. Solo en la recuperación del presente, en la conciencia de lo que hoy ocurre podemos encontrar algún puente para el futuro y sobre todo planteamientos ilusionantes e inteligentes para los que vivimos en el hoy.

Los "tocapelotas" de turno y los estómagos ya saciados, solo irritan el colon pero no solucionan nada, aunque nos pueden dar consejos, les estaremos agradecidos.

martes, 10 de junio de 2008

USURPAR LA INJUSTICIA

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Hace algún tiempo entró en mi despacho un personaje bien vestido y relativamente preocupado por sus negocios inmobiliarios, solicitaba mi atención para la mejora de su opción constructiva en un solar de su propiedad. Hasta aquí usual. En un momento determinado de la conversación verbalizó, porqué solicitaba ese especial interés, se sentía profundamente dolido por la injusticia con que era tratado. Su hijo estudiaba en EEUU y el coste de su mantenimineto era excesivo, pues entendía que con menos no se podía vivir, su mujer mÁs de lo mismo..., pero lo más cruel, a su entender, es que ya no podía sacar su yate a navegar porque la gasolina estaba muy cara.... "dolor de injusticia".

Cada vez, es más normal escuchar este discurso, con diversas variaciones, a poderosos y hombres de economías ciertamente buenas, que se sienten injustamente tratados. Vienen a decirnos que la injusticia es una variable subjetiva, "yo me percibo injustamente tratado" por otro del mismo nivel o de nivel superior. Llegar a pensar que la injusticia es un valor subjetivo, de percepción, es cuando menos un error, cuando más una aberración. Percibirse injustamente tratado es querer ocupar el papel de víctima para conseguir obtener determinados beneficios personales.

La injusticia no es una percepción, ni un valor subjetivo, al contrario, es un valor objetivo y cuantificable. ¿Que le queda al desheredado si también le quitamos el papel de víctima "real" y el dolor de la injusticia?. Es un poco obsceno ver cuantos usurpan el papel de víctima hoy día por cualquier cosa: porque no puedo sacar mi yate, porque este año no puedo ir de vacaciones a Jamaica, porque no cuentan conmigo para ser director de Banco o Consejero de Turismo o Delegado de no se qué o no estar en la lista de candidatos a cualquier cosa.

El Capital tiende a usurparlo todo: la moda, la música, los habitos, el lenguaje, los derechos y las victimas...aunque solo sean como percepción, la realidad que se la queden ellos.

domingo, 8 de junio de 2008

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Cuando seamos capaces de dejar que la conciencia política opere en nuestro día a día solo en el nivel que le corresponde, que no es todo.

Cuando nos revelemos de que la conciencia política es transversal y no imperialista, es flexible, no tiene que acompañarnos en todo momento y sin embargo está, pero no tiene porque generarnos ansiedad, ni mal rollo, ni inconsciencia, descubriremos lo maravilloso que es poder decir "soy consciente en términos políticos".
Este es un buen punto de partida para volver. Poder afirmar, "yo soy consciente políticamente" sin titubear un segundo, sin producir un estado de ansiedad, ni de agobio, ni de autolimitación, sino de una gran liberación. La "conciencia política" produce libertad, no represión, ni mezquindad.
Y aunque esto parezca un descubrimiento minúsculo, es una buena forma de volver a la realidad del presente.