La ciudad y la cultura no sólo están interrelacionadas, sino que son dos caras de una misma moneda. La vida urbana es generadora de cultura por definición. La cultura es ciudad y la ciudad es cultura. La cultura se entiende como tejido de relaciones sociales vivas y, al mismo tiempo, como producto de esas relaciones sociales. Los ciudadanos son, a la vez, consumidores y creadores de cultura. Esta doble mirada obliga a tener en cuenta tanto las formas menos institucionalizadas y espontáneas que nacen en la calle, como las múltiples prácticas culturales de la ciudadanía o las propuestas de los diversos agentes y organizaciones culturales de la ciudad, la actividad de los creadores y de los investigadores o incluso la dimensión cultural de las actividades económicas o sociales que se generan en la ciudad y su área. Un rasgo que sirve para caracterizar este conjunto es su diversidad, que a su vez, está en constante transformación.
La dimensión cultural es un eje básico para afrontar los retos de futuro de las ciudades. El gran reto es: intercambiar órdenes de prioridad. La estrategia de transformación de la ciudad hoy debe ser eminentemente cultural y es esta, la cultura, la que debe informar el resto de planteamientos de desarrollo y no al revés.
Estamos obligados, al inicio e este siglo, a obtener resultados tangibles en el terreno cultural, en forma de nuevas plataformas, instituciones, proyectos o equipamientos pero, sobre todo, debemos provocar mutaciones en el modo en que la ciudad afronta los retos que se plantea en los terrenos económico, social, tecnológico, formativo y educativo, de articulación territorial o de proyección internacional. La mirada cultural debe servir para recuperar el terreno de los valores, de las ideas, de la innovación creativa a la hora de ordenar el crecimiento económico o espacial, la lucha contra el desempleo, el problema de la vivienda o las dificultades de integración social. Tiene que recuperar el territorio del hombre para el hombre y su anhelo de ser feliz. Tenemos que propiciar un encuentro entre agentes económicos, sociales y culturales para dibujar el futuro cultural de la ciudad, la ciudad del conocimiento.
Hoy, en el escenario internacional, los territorios con más personalidad en el ámbito cultural son las ciudades. Disponen de la capacidad para proyectar sistemas culturales vivos y en permanente transformación. Esta idea central de que la ciudad es el espacio donde cuaja la cultura necesita ser asumida por todas las instancias públicas para que los gobiernos de las ciudades dispongan de las competencias y de los recursos necesarios para responder aesos retos. P. López
0 comentarios:
Publicar un comentario